Convertimos la calidad en parte de la estrategia tecnológica, con roles, criterios y métricas claras que permiten tomar decisiones con confianza.
No empezamos por proponer un modelo de gobierno. Empezamos por entender cómo funciona hoy la organización: qué decisiones se toman, quién las toma y qué información falta para tomarlas con confianza. Solo a partir de ese diagnóstico diseñamos la estrategia de calidad, evitando modelos genéricos que no encajan con la realidad del cliente.
Una estrategia de QA eficaz no consiste solo en definir procesos: proporciona el marco de referencia para alinear la calidad con los objetivos de negocio y facilitar la toma de decisiones, con un nivel de exigencia ajustado a la madurez real de cada organización.